¿Debería eliminarse el derecho de veto de las grandes potencias en la ONU?

El derecho de veto se estableció en 1945, durante la creación de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), con el objetivo de mantener la cooperación entre las principales potencias después de la Segunda Guerra Mundial. Este mecanismo permite que Estados Unidos, Rusia, China, Francia y Reino Unido bloqueen determinadas decisiones del Consejo de Seguridad, incluso cuando cuentan con el respaldo de los demás integrantes.

Aunque inicialmente se buscaba garantizar la estabilidad internacional, actualmente este privilegio genera cuestionamientos sobre la igualdad y la representación de los Estados. Según Torres Cazorla (2008), el uso del veto ha provocado controversias debido a que puede dificultar el funcionamiento del Consejo de Seguridad.

El dilema de hoy consiste en determinar si las cinco potencias deben conservar el derecho de veto para garantizar la estabilidad internacional o si este privilegio debería eliminarse para permitir una participación más igualitaria entre los demás países.

Si se mantiene este mecanismo, las grandes potencias conservarían su influencia en el Consejo de Seguridad, pero también existiría el riesgo de que algunas decisiones importantes continúen siendo bloqueadas, dificultando la búsqueda de soluciones ante los conflictos internacionales. Por el contrario, su eliminación podría facilitar la aprobación de medidas respaldadas por la mayoría de los miembros del Consejo, aunque también podría generar desacuerdos y tensiones políticas entre las principales potencias.

  1. Argumentos a favor de su eliminación:

Uno de los principales argumentos es la necesidad de promover una mayor igualdad entre los Estados, debido a que los cinco miembros permanentes poseen una capacidad de decisión que los demás países no tienen. Gould y Rablen (2017) señalan que las reformas del Consejo de Seguridad deben considerar tanto la equidad en la distribución del poder como la eficiencia de sus decisiones. Por otro lado, autores argumentan que el veto puede impedir respuestas internacionales ante situaciones graves; Staunton (2025) analiza cómo su utilización ha influido en las dificultades de la comunidad internacional para actuar frente a atrocidades masivas. Por ello, resulta necesario cuestionar si los intereses de una potencia deben tener mayor peso que la protección de las personas afectadas por los conflictos.

En consecuencia, se podría lograr una toma de decisiones más equilibrada y fortalecer el principio de igualdad entre los Estados. Sin embargo, para que más países participen directamente, también sería necesario ampliar la representación del Consejo de Seguridad.

  1. Argumentos en contra de dicha eliminación:

Quienes defienden este mecanismo consideran que permite mantener involucradas a las principales potencias en las decisiones internacionales, sosteniendo a su vez, que su eliminación podría provocar mayores desacuerdos entre países con intereses políticos y militares diferentes. También es importante reconocer que reformar el Consejo de Seguridad no garantiza automáticamente mejores resultados, autores como Gould y Rablen (2017) demuestran que algunas propuestas de reforma podrían generar nuevas dificultades, por lo que cualquier modificación debe evaluarse cuidadosamente.

    Desde esta perspectiva, el derecho de veto debería eliminarse, dado que las decisiones que afectan al mundo no deberían estar supeditadas únicamente a los intereses de cinco países. Si bien estas potencias tienen una gran influencia política y económica, esto no significa que sus decisiones tengan mayor peso que las de los demás Estados. Países que enfrentan problemas de seguridad, conflictos armados y crisis humanitarias como en América Latina y África requieren de mayor participación en la toma de decisiones a nivel internacional para garantizar el cumplimiento de los derechos humanos y la seguridad de sus propias naciones.

    Asimismo, eliminar el veto debería ir acompañado de una reforma que permita ampliar la representación del Consejo de Seguridad, pues de esta manera se vería la participación e inclusión de diferentes estados en las decisiones globales y se reduciría la posibilidad de que una potencia bloquee medidas que puedan afectar el equilibrio del sistema internacional.

    Una alternativa sería reemplazar el veto individual por un sistema de votación que requiera una mayoría amplia de los integrantes del Consejo de Seguridad. De igual manera, se debería evaluar al mismo tiempo la ampliación de sus miembros, garantizando una representación más equilibrada de las distintas regiones del mundo. Sin embargo, esta transformación tendría que realizarse mediante una reforma de la Carta de las Naciones Unidas, lo que exige también la aceptación de los cinco miembros permanentes. Por esta razón, mientras se busca eliminar el veto, podrían impulsarse acuerdos para limitar su utilización, especialmente cuando se trate de conflictos humanitarios graves.

    Consecuentemente, si se eliminara, algunas potencias podrían rechazar decisiones que consideren contrarias a sus intereses y mostrar menos disposición a cooperar con la ONU. Esto podría generar mayores tensiones internacionales.

    1. Conclusión

    En suma, el derecho de veto debería eliminarse porque representa una desigualdad en la toma de decisiones internacionales. Aunque fue creado para mantener la cooperación entre las grandes potencias, su utilización también puede dificultar la búsqueda de soluciones frente a problemas mundiales.

    Por tanto, la organización debe priorizar aquellos objetivos que plantearon: defender la paz y cooperación internacional. En el plano actual es fundamental promover la participación equitativa entre los integrantes del sistema internacional para asegurar que las soluciones y medidas propuestas estén en línea con la búsqueda de la seguridad, respeto y paz.


    Referencias

    Gould, M., & Rablen, M. D. (2017). Reform of the United Nations Security Council: Equity and efficiency. Public Choice, 173, 145–168. https://doi.org/10.1007/s11127-017-0468-2

    Staunton, E. (2025). Emerging norms and international change: The responsibility not to veto and its impact on the Security Council. Review of International Studies. https://doi.org/10.1017/S0260210525101447

    Torres Cazorla, M. I. (2008). El derecho de veto en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas: La historia de la válvula de seguridad que paralizó el sistema. ACDI – Anuario Colombiano de Derecho Internacional, 1, 49–88. https://revistas.urosario.edu.co/index.php/acdi/article/view/125