Aunque a simple vista ambas cosas no necesariamente guardan relación, si somos escarbadores de la cotidianidad habremos notado que la política está inmersa en nuestro día a día, podremos verla incluso en lo menos esperado, como, por ejemplo, moda, arquitectura, danzas, e incluso libros de romance. Un exponente de esta convergencia es la narrativa del Nobel peruano Mario Vargas Llosa que a sus 70 años publicó Travesuras de la niña mala (2006) que entrelaza la historia pasional de sus protagonistas con las dinámicas de poder y las transformaciones geopolíticas de la segunda mitad del siglo XX.

Seguimos a Ricardo Somocurcio desde su adolescencia en el Miraflores limeño de los años cincuenta, en un barrio muy bonito pero con gente mayoritariamente prejuiciosa. A contracorriente de todo pronóstico, cae perdidamente enamorado de una de sus nuevas vecinas, quién, a diferencia de él, no proviene de una familia acomodada e incluso no parece ser de la misma nacionalidad. Este marcado choque de clases e identidades provocó un inmediato rechazo social en la comunidad, lo que precipitó su pronta partida. A pesar del tiempo y la distancia, Ricardo resulta incapaz de olvidarla. Años después, ambos coinciden fortuitamente en París donde él trabajaba recibiendo a contingentes de becarios peruanos que aspiraban a implantar el comunismo en su país. Es allí donde descubre que la mujer de la que sigue enamorado se ha transformado en una militante política a punto de ser enviada a una misión clandestina al extranjero.
De una manera muy sutil, Vargas Llosa nos envuelve dentro de diversos contextos políticos permitiéndonos ir aprendiendo mientras que en paralelo nos entretenemos. Ricardo, como traductor e intérprete, se mueve por cinco ciudades (Lima, París, Londres, Tokio y Madrid) y nos las muestra desde un punto de vista expectante y neutral. Su amigo Paúl Escobar, personaje real vinculado al Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), nos permite ver de cerca las llamadas ‘’guerrillas de los 60’’. Las cartas del tío Ataúlfo, que viajan de Perú a Francia, nos esbozan los gobiernos de Odría, Velasco, Belaúnde y García, de modo que el lector recorre medio siglo de historia republicana grosso modo.
A lo largo de la novela podemos notar cambios en la afinidad política del protagonista que reflejan, de cierta forma, la propia transformación ideológica de Vargas Llosa. Al inicio, Ricardo apoya la causa revolucionaria “guevarista” en el Perú. Sin embargo, con los años, critica este mismo movimiento de izquierda en la Reforma Agraria de Velasco: “Me apenaba por él y por los peruanos de su generación que, al llegar a la vejez, veían que su antiguo sueño de que el Perú progresara, en vez de materializarse, retrocedía”. (2006, p. 167)
Asimismo, somos testigos de los cambios sociales de la época. En Londres de los sesenta, Ricardo ve cómo pasó la ciudad de tener tintes conservadores a ser cuna de una nueva generación autodenominada hippie, que Vargas Llosa describe como “un pacifismo hedonista y anárquico, amansado por el amor a la naturaleza y a los animales y
una abjuración de la moral tradicional.” (2006, p. 39). De esta forma, presenciamos cómo este movimiento confronta al sistema y a su vez se adentra en el círculo social del protagonista.
Un sinnúmero de referencias literarias, artísticas y musicales están presentes en la obra, como: el claro y paralelo homenaje a Madame Bovary (1857) de Gustave Flaubert, una obra clásica realista francesa del siglo XIX. En el caso de Emma Bovary, al igual que la niña mala, es alguien inconformista, egoísta y sumamente calculadora, no le importaría hacer lo que sea para conseguir lo que quiere. Ambas obras escandalizaron por una protagonista que no muestra remordimiento alguno, hasta el punto que Flaubert fue llevado a juicio bajo la acusación de ultraje a la moral pública y religiosa.
Se tiende a asumir erróneamente que se trata de una novela completamente autobiográfica, pero el propio autor lo aclaró: “Es imposible que no recurra también a mi propia memoria, pero esta es una historia en gran parte fantaseada” (RTVE, 2006)
La trama de fondo describe un amor indefinible: entre las idas y venidas de la niña mala, Ricardo transmite un sentimiento de amor perpetuo y absoluto, absorbido por la intensidad y devoción. Esta pasión se desarrolla en paralelo con los trasfondos políticos que ocurrían en dichas ciudades, exploradas bajo un contexto de constantes revoluciones desde la perspectiva de un hombre bastante culto y observador a lo largo de más de cuatro décadas (1950-1990).
Si bien no es un libro netamente político, la sutileza con la que se abordan los acontecimientos despierta el interés del lector por explorar el contexto y escudriñar poco a poco lo que una época dorada dejó.
Sin duda, se trata de una historia llena de giros impecables, altamente recomendable para personas curiosas que quieren acercarse a la historia del Perú y de Europa sin renunciar al placer de una historia de amor.
Referencias bibliográficas
Vargas Llosa, M. (2006). Travesuras de la niña mala. Alfaguara. RTVE. (2025, 14 de abril). Mario Vargas Llosa presenta ‘Travesuras de la niña mala’ [Audio]. RTVEPlay.https://www.rtve.es/play/audios/el-ojo-critico/vargas-llosa-rne-2006-travesuras-nina-mala-hay-pareja-igualdad-condiciones/16540343/

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