
“Patio trasero”. Dos palabras que, para millones de latinoamericanos, resumen décadas de historia, intervenciones y soberanías vulneradas. La frase evoca intervenciones militares, sanciones económicas, intentos de cambio de régimen y complicidad con dictaduras, convirtiéndose en la síntesis de una relación profundamente asimétrica que Estados Unidos ha mantenido con América Latina desde el siglo XIX hasta nuestros días. La Doctrina Monroe estableció en 1823 que cualquier intervención europea en América sería vista como un acto de agresión, sentando las bases de lo que con el tiempo se convertiría en una justificación para expandir la hegemonía norteamericana sobre la región. Dos siglos después, esa lógica no ha desaparecido, sino que simplemente ha adoptado nuevas formas. Hoy, mientras China ha superado a Estados Unidos como principal socio comercial de América del Sur, Washington busca recuperar terreno en lo que históricamente consideró su zona de influencia exclusiva. Entender esa relación, sus orígenes, sus métodos y su vigencia actual, es entender uno de los ejes centrales de la geopolítica contemporánea.
En 1823, el presidente James Monroe proclamó ante el Congreso estadounidense lo que se convertiría en uno de los principios más duraderos y controversiales de la política exterior de su país. La doctrina establecía que cualquier intervención europea en América sería vista como un acto de agresión que requeriría la respuesta de Estados Unidos. En su origen, la doctrina tenía una lógica defensiva orientada a mantener a las potencias coloniales fuera del hemisferio occidental. Sin embargo, con el paso de las décadas, su significado se transformó radicalmente. En 1904, Theodore Roosevelt amplió la doctrina con su famoso Corolario, declarando que Estados Unidos tenía el derecho de intervenir en cualquier nación latinoamericana que considerara culpable de inestabilidad crónica. Este corolario dio inicio a la política del Gran Garrote, que legitimó intervenciones militares directas en Nicaragua, Haití y Santo Domingo. Lo que comenzó como una advertencia a Europa, terminó convirtiéndose en una carta blanca para que Washington moldeara el destino político de sus vecinos del sur.
El siglo XX llevó la intervención estadounidense en América Latina a su expresión más intensa. Durante la Guerra Fría, muchas de estas acciones fueron mayormente encubiertas. Desde la perspectiva estadounidense, respondían a la necesidad de contener la expansión soviética en el hemisferio occidental, evitando que el modelo comunista ganara terreno en una región considerada estratégica. Bajo ese pretexto anticomunista, Washington respaldó o promovió el derrocamiento de gobiernos democráticamente electos. Los casos más conocidos fueron el de Jacobo Árbenz en Guatemala en 1954 y el de Salvador Allende en Chile en 1973. En Guatemala, la CIA estuvo involucrada en el golpe contra Árbenz, en parte para proteger los intereses de la United Fruit Company, una empresa estadounidense con vastos intereses en tierras cultivables del país. En 2003, el propio gobierno de Estados Unidos reconoció oficialmente el papel de la CIA en este golpe de Estado (Perfil, 2026). En Chile, documentos publicados años después confirmaron la participación de Washington en el golpe que dio inicio a la dictadura de Augusto Pinochet. Las consecuencias fueron devastadoras. Diversos estudios como Absher y Grier (2023), en el European Journal of Political Economy, demuestran que estas intervenciones causaron caídas moderadas en el ingreso per cápita y grandes deterioros en los índices de democracia, estado de derecho, libertad de expresión y libertades civiles en los países afectados. La estabilidad que Washington prometía exportar llegó, en la mayoría de los casos, acompañada de regímenes autoritarios.
Con el fin de la Guerra Fría, el método cambió, pero la lógica permaneció. Estados Unidos transitó del conflicto ideológico a nuevas formas de influencia, como la guerra contra las drogas, la cooperación económica y la presión diplomática. El Plan Colombia, creado para frenar el flujo de cocaína hacia Estados Unidos, logró estabilizar parcialmente al Estado colombiano, pero provocó que la producción de coca se desplazara hacia países vecinos, afectando sobre todo a las comunidades rurales. Mediante tratados como el NAFTA (Tratado de Libre Comercio de América del Norte) y acuerdos bilaterales con Perú y Colombia, Estados Unidos consolidó su influencia económica generando inversión, pero también condicionando políticas comerciales. Hoy, ese predominio enfrenta su mayor desafío. China ha superado a Estados Unidos como principal socio comercial de América del Sur, con presencia en infraestructura, energía y tecnología. En mayo de 2026, Trump y Xi Jinping se reunieron en Beijing en la primera visita de un presidente estadounidense a China desde 2017, con América Latina presente en la agenda. En marzo de 2026, Trump ya había convocado a doce líderes latinoamericanos a la cumbre del Escudo de las Américas, criticando duramente la influencia china. Washington no está dispuesto a ceder el espacio que históricamente consideró suyo, aunque ahora la disputa se desarrolle en negociaciones antes que en un campo de batalla.
El balance de estas transformaciones, sin embargo, no puede leerse de forma aislada; cada periodo deja una huella que condiciona el siguiente. El impacto acumulado de estas décadas se refleja en múltiples dimensiones. En lo político, los golpes de Estado respaldados por Washington dejaron como herencia instituciones debilitadas y una profunda desconfianza ciudadana hacia la democracia que persiste en varios países. En lo económico, los resultados son mixtos: Weisbrot, Lefebvre y Sammut (2017), en un estudio del Center for Economic and Policy Research, señalan que mientras México triplicó sus exportaciones hacia Estados Unidos tras el NAFTA, la tasa de pobreza nacional fue mayor en 2018 que en 1994, evidenciando que los beneficios se concentraron en sectores específicos sin traducirse en mejoras generales de bienestar. En lo social, la inestabilidad generada por décadas de conflicto interno ha sido uno de los factores estructurales detrás de las grandes olas migratorias latinoamericanas hacia Estados Unidos, una paradoja histórica que no ha pasado desapercibida para los analistas de política exterior. Frente a este panorama, varios países han optado por mantener relaciones simultáneas con Washington y Beijing, priorizando la diversificación económica sobre las lealtades ideológicas. Sin embargo, la estrategia de contención impulsada por Trump ha comenzado a fracturar esa neutralidad. Mientras Argentina, Paraguay y Chile se han alineado más con Washington, países como Brasil, Colombia y México mantienen una relación más cercana con Beijing, mostrando que América Latina cada vez tiene más dificultades para mantenerse al margen de esta rivalidad.
Para entender la tensión actual entre Estados Unidos y China, y su impacto sobre América Latina, resulta útil recurrir a la llamada trampa de Tucídides, concepto del politólogo de Harvard Graham Allison publicado en The Atlantic en 2015. La teoría describe la tendencia al conflicto que surge cuando una potencia emergente comienza a desafiar a una dominante, tal como ocurrió entre Atenas y Esparta en la antigua Grecia. Allison analizó 16 casos históricos similares en los últimos 500 años y encontró que en 12 de ellos la rivalidad terminó en guerra. Lo significativo de la cumbre de mayo de 2026 en Beijing fue que el propio Xi Jinping citó este concepto frente a Trump, pidiendo que ambos países logren trascenderlo, reconociendo así la gravedad estructural del momento. La acumulación de tensiones, construida por décadas de decisiones de múltiples gobiernos, se ha vuelto lo suficientemente evidente como para ser discutida públicamente. Sebastián Puruncajas (2026), internacionalista ecuatoriano e investigador de INREDH, señala que América Latina ha sido concebida históricamente no como un conjunto de Estados Soberanos, sino como un espacio estratégico subordinado a los intereses de Washington, una lógica imperial que evoluciona pero no desaparece. América Latina observa este momento con una pregunta urgente: ¿será esta vez un actor en la mesa de negociación o, como tantas veces antes, simplemente el escenario donde otros resuelven sus conflictos?
En definitiva, la trayectoria de Estados Unidos en América Latina no es una historia lineal de dominación ni de cooperación pura, sino una relación marcada por la asimetría, la instrumentalización y, ocasionalmente, el beneficio mutuo. Desde la Doctrina Monroe hasta la guerra contra las drogas, desde los golpes de la Guerra Fría hasta la cumbre Trump-Xi de mayo de 2026, el hilo conductor ha sido uno solo, es decir la región como espacio estratégico antes que como conjunto de naciones soberanas. Hoy, con China como nuevo actor y América Latina ensayando mayor autonomía, esa lógica enfrenta su desafío más serio en dos siglos. Estados Unidos seguirá siendo un actor clave en la región. Lo que aún está por definirse es si América Latina logrará finalmente dejar de ser el tablero y convertirse en jugadora de su propio destino.
Referencias
Allison, G. (2015). The Thucydides Trap: Are the U.S. and China Headed for War? The Atlantic. https://www.theatlantic.com/international/archive/2015/09/united-states-china-war-thucydides-trap/406756/
Absher, S. & Grier, R. (2023). The consequences of CIA-sponsored regime change in Latin America. European Journal of Political Economy. https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0176268023000964
Archivo Nacional de Estados Unidos. (1823). Monroe Doctrine. https://www.archives.gov/milestone-documents/monroe-doctrine
Archivo Nacional de Estados Unidos. (1904). Roosevelt Corollary to the Monroe Doctrine. https://www.archives.gov/milestone-documents/roosevelt-corollary
Brookings Institution. (2024). How are the United States and China intersecting in Latin America? https://www.brookings.edu/articles/how-are-the-united-states-and-china-intersecting-in-latin-america/
Brookings Institution. (2026). China’s strategy for Latin America and the ‘Trump Corollary’. https://www.brookings.edu/articles/chinas-strategy-for-latin-america-and-the-trump-corollary/
CNN en Español. (2026). Trump y Xi se reúnen en China. América Latina está en el tablero de la disputa geopolítica de las potencias. https://cnnespanol.cnn.com/2026/05/13/latinoamerica/trump-xi-disputa-geopolitica-latinoamerica-orix
Council on Foreign Relations. (2025). China’s Growing Influence in Latin America. https://www.cfr.org/backgrounders/china-influence-latin-america-argentina-brazil-venezuela-security-energy-bri
Democracy Now. (2026). Trump reúne a líderes de doce países latinoamericanos en la cumbre Escudo de las Américas. https://www.democracynow.org/es/2026/3/9/titulares/trump_gathers_leaders_from_12_latin_american_countries_for_shield_of_the_americas_summit
Field, T. (s.f.). US and the Cold War in Latin America. Oxford Research Encyclopedia of Latin American History. https://commons.erau.edu/publication/1404/
Harvard International Review. (2021). America’s Failed War on Drugs in Colombia. https://hir.harvard.edu/americas-failed-war-on-drugs-in-colombia/
Infobae. (2026a). La trampa de Tucídides, o cómo Xi advirtió a Trump sobre el peligro de una escalada letal. https://www.infobae.com/america/agencias/2026/05/14/la-trampa-de-tucidides-o-como-xi-advirtio-a-trump-sobre-el-peligro-de-una-escalada-letal/
Infobae. (2026b). ¿Qué lograron realmente Trump y Xi Jinping en China? https://www.infobae.com/economist/2026/05/16/que-lograron-realmente-trump-y-xi/
Perfil. (2026). Las principales intervenciones de Estados Unidos en América Latina desde la Guerra Fría. https://www.perfil.com/noticias/internacional/las-principales-intervenciones-de-estados-unidos-en-america-latina-desde-la-guerra-fria.phtml
Puruncajas, S. (2026). De Monroe a Donroe: evolución del intervencionismo estadounidense en América Latina. INREDH. https://inredh.org/de-monroe-a-donroe-evolucion-del-intervencionismo-estadounidense-en-america-latina/
Sexton, J. (2023). The Monroe Doctrine in US-Latin American Relations. CEBRI-Journal. https://cebri.org/revista/en/artigo/241/the-monroe-doctrine-in-us-latin-american-relations
Weisbrot, M. & Lefebvre, S. (2014). ¿El TLCAN ayudó a México? Una actualización 23 años después. Center for Economic and Policy Research. https://cepr.net/images/stories/reports/nafta-mexico-update-2017-03-spn.pdf

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