Estados Unidos y Venezuela: Nueva etapa de relaciones bilaterales

La relación entre los Estados Unidos y Venezuela en los últimos años ha estado basada en la desconfianza, sanciones económicas y un distanciamiento diplomático que se intensificó durante los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro. Sin embargo, en los primeros meses de 2026 los vínculos bilaterales han cambiado, dada la captura de Maduro por las fuerzas estadounidenses el 3 de enero de 2026, Delcy Rodríguez asumió el cargo de presidenta encargada dando paso al restablecimiento formal de relaciones diplomáticas y consulares en marzo. Además, se dio la reanudación de los vuelos directos entre ambos países en abril del presente año, permitiendo ver un escenario distinto al que existía apenas un año atrás (Embajada de los Estados Unidos en Caracas, 2026). Dado este contexto, estos acontecimientos no representan solamente un cambio de actores en Venezuela, sino también una nueva estrategia de la política exterior de Washington hacia el país, guiada por intereses energéticos, migratorios y de seguridad. En el presente artículo, se examinan los aspectos políticos, diplomáticos y humanitarios de esta nueva etapa, así como sus condicionantes estructurales y las resistencias que enfrenta, con especial atención al rol que cumple el gobierno interno de Delcy Rodríguez en la construcción de este nuevo vínculo.

El punto más importante en la relación bilateral de ambos países fue el operativo militar estadounidense el 3 de enero de 2026, mediante el cual las fuerzas armadas del gobierno de Donald Trump capturaron a Nicolás Maduro en Caracas. Tanto él, como su esposa Cilia Flores, fueron trasladados a Nueva York, donde se declararon inocentes ante un tribunal federal en Manhattan de los cargos de narcotráfico que pesan sobre ellos. La operación llevó además hacia una crisis constitucional en Venezuela, ante la cual el Tribunal Supremo de Justicia designó a Delcy Rodríguez como presidenta encargada a partir del 5 de enero de 2026.

Ahora bien, Rodríguez ha sido una figura central del chavismo durante más de dos décadas, siempre se le ha caracterizado por tener una postura conciliadora hacia los Estados Unidos. En sus primeras declaraciones como presidenta encargada, ofreció una “agenda de cooperación” con Estados Unidos, siendo este un cambio radical a los años de confrontación abierta del gobierno de Maduro. La administración de Donald Trump respondió de manera favorable, enviando así al secretario del Interior Doug Burgum, a visitar Venezuela para avanzar en acuerdos energéticos y mineros. Además, el Departamento de Estado eliminó a Rodríguez de la lista de sanciones OFAC el 1 de abril del presente año (El País, 2026).

El restablecimiento formal de relaciones diplomáticas y consulares, anunciado el 5 de marzo de 2026 por el Departamento de Estado, constituyó el hito institucional más significativo del proceso. Según el comunicado oficial, el acuerdo buscaría facilitar los esfuerzos de ambos países para promover la estabilidad, apoyar la recuperación económica y avanzar en la reconciliación política de Venezuela. La embajada estadounidense, cerrada desde 2019, fue abierta nuevamente en Caracas, y Venezuela designó a Félix Plasencia como representante diplomático ante los Estados Unidos. Por otro lado, el restablecimiento de la conectividad aérea directa representó uno de los acontecimientos más importantes. Puesto que, el 30 de abril de 2026, un vuelo de American Airlines procedente de Miami aterrizó en el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar de Caracas, poniendo fin a siete años de interrupción (Infobae, 2026). Ambos países esperarían que esta medida acelere la inversión y fortalezca los lazos bilaterales.

Este acercamiento también posee un claro eje energético, en tanto Rodríguez impulsó la firma de acuerdos entre la estatal PDVSA (Petróleos de Venezuela, S.A) y empresas como Shell, abriendo el sector petrolero venezolano al capital externo bajo la nueva legislación que reduce el control estatal. Chevron, cuya licencia de operación había sido revocada por Trump en febrero de 2025, la vio restablecida en julio de ese mismo año tras largas negociaciones. Es importante pues, reconocer que Estados Unidos tiene interés directo en el petróleo venezolano como factor de estabilización energética regional, mientras que Caracas necesita inversión extranjera para reactivar una economía deteriorada. En este contexto adquieren sentido las declaraciones de Delcy Rodriguez del 26 de abril de 2026, cuando rechazó públicamente el intento de agresión contra el presidente Trump y la primera dama Melania Trump durante la Cena de Corresponsales de Washington. Su mensaje en la red social X fue directo. Indicó: “Rechazamos el intento de agresión contra el presidente Trump y su esposa, Melania, a quienes extendemos nuestros deseos de buena voluntad. La violencia nunca será una opción para quienes defendemos las banderas de la paz.” (El Diario, 2026). El gesto fue interpretado como una señal diplomática que refuerza el entendimiento en curso entre ambos gobiernos. Si bien la reanudación de vuelos directos mejora concretamente la movilidad y reduce los costos de traslado, teniendo en cuenta que los pasajes superan los 2700 dólares de ida y vuelta en los últimos años han bajado a gran escala, es importante reconocer que la normalización de relaciones no puede confundirse con una superación de las violaciones de derechos humanos documentadas durante décadas.

En suma, esto representa una nueva etapa de cooperación bilateral, siendo en esencia el resultado de una decisión de fuerza por parte de Estados Unidos y de una adaptación práctica por parte de la nueva Venezuela. Tanto las declaraciones de Delcy Rodriguez, la reapertura de embajadas, la reanudación de vuelos y los acuerdos energéticos son señales coherentes con una orientación de Caracas hacia la distensión funcional con Estados Unidos. Sin embargo, la sostenibilidad de este proceso dependerá en buena medida de si el gobierno interno es capaz de cumplir con la hoja de ruta de tres fases definida por Washington, y de los avances prácticos van acompañados de compromisos verificables en materia de derechos humanos y condiciones electorales. La historia de las relaciones entre ambos países advierte que los entendimientos prácticos, cuando no están anclados a instituciones sólidas y en el respeto a los ciudadanos, tienden a ser frágiles. El pueblo venezolano merece algo más que una normalización diplomática, merece una transición real hacia la democracia.


Referencias

Embajada de los Estados Unidos en Caracas. (2026). American Airlines regresa a Venezuela con su primer vuelo directo después de siete años. https://ve.usembassy.gov/es/american-airlines-regresa-a-venezuela-con-su-primer-vuelo-directo-despues-de-siete-anos/

El País. (2026). Estados Unidos levanta las sanciones contra Delcy Rodríguez.  https://elpais.com/america/2026-04-01/estados-unidos-levanta-las-sanciones-contra-delcy-rodriguez.html

Infobae. (2026). Estados Unidos autorizó a American Airlines a reanudar sus vuelos directos entre Miami y Venezuela tras cinco años de suspensión. https://www.infobae.com/estados-unidos/2026/03/04/estados-unidos-autorizo-a-american-airlines-a-reanudar-sus-vuelos-directos-entre-miami-y-venezuela-tras-cinco-anos-de-suspension/

ElDiario. (2026). Delcy Rodríguez “rechaza” el atentado contra Trump: “La violencia nunca será una opción”. https://www.eldiario.es/internacional/ultima-hora-ataque-trump-guerra-iran-directo_6_13173050_1122126.html


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